Encontró en el rugby una herramienta de superación para su vida

Gabriel “Poti” Coria, uno de los más destacados del Añatuya RC.

Juega hace 9 años y es uno de los grandes talentos surgidos en esta ciudadCon 12 años cumplidos y con escasas ganas de estudiar, Gabriel Coria descubrió el deporte que por el resto de su vida abrazaría con mucha fuerza: el rugby. Pasaron 9 años de alegrías interminables gracias este deporte y más convencido que nunca “Poti” asegura que el rugby le cambió la vida.“Mi inicio en el rugby fue algo inesperado porque nunca me imaginé que lo jugaría. Era más del fútbol, desde changuito vivía toda la tarde siesta corriendo con amigos del barrio”, recordó.

Es que fue casi una casualidad su inclinación por este deporte. “Una siesta fui a pedir agua en la casa de la familia Boschetti porque veníamos cansados y con mucha sed. La Sra. Graciela Iñiguez me invito agua y al rato sale su hijo Gabriel Boschetti me invitó a practicar rugby y me paso los días y horarios de entrenamiento. Acepté y algo tarde empecé a jugar”, relató.“En el rugby encontré muchas personas buenas que me ayudaron desde el principio hasta ahora. En los entrenadores principalmente, Jorge y Gabriel Boschetti, a quienes tuve la suerte de tenerlos de entrada. Son personas que me ayudaron a entenderlo más rápido y fácil. Estaban en todo momento y me hicieron cambiar mucho como persona”, recuerda.

Para poder jugar rugby “Poti” tuvo que elegir entre la escuela o la calle. “Si no iba a la escuela no me hacían jugar o entrenar. O sea que tenía que ir sí o sí y por eso volví a la escuela. Me gustaba así que no faltaba por eso”, recordó. Así de compleja fue su vida y fue el rugby su gran motivación para superarse día a día.Gabriel suele cumplir dos funciones dentro del campo de juego. Por un lado suele jugar como full back y por otro, como apertura. Que tienen de diferentes estas posiciones le preguntamos y él contó; “El full back se encarga de cubrir todo el fondo. Y al atacar es lindo porque tiene toda la vista desde atrás. El 10 o apertura sería el conductor del equipo y tiene la misión de dar juego, mover y llevar la pelota”.

El añatuyense tuvo chances de vestir otras camisetas e incluso de defender los colores de Santiago del Estero como parte de los seleccionados provinciales. Jugó en Old Lions de la capital provincial. “Con ellos tuve la suerte de poder jugar un torneo tucumano M20 de gran nivel competitivo y fue una linda experiencia. Estando en Santiago se me abrieron muchas puertas, empecé a entrenar en academia de rugby y pase a entrenar al «Pladar» en Tucumán y considero que estuve en el mejor momento de mi carrera y a unos pasos de vestir la celeste y blanca que era mi sueño, pero no se dio. Después del fracaso digamos así, como que me tire abajo. Me mato. Iba todo ilusionado, pero saco lo bueno de esa experiencia que me llevó a conocer gente buena y que tiene mucho conocimiento, lo cual estoy muy agradecido”.

Este deporte le dio muchos momentos buenos y son innumerables. “Compartir cada tercer tiempo con mis compañeros del club más allá del resultado y con los adversarios. En cada partido conocíamos a personas de los distintos equipos y tuve la suerte de haber hecho bastantes amistades con gente de Santiago y de otras ciudades. Disfrute mucho cuando estuve en el seleccionado juvenil M18 con el que salí campeón del Torneo Argentino. Sin dudas unos de los mejores año que tuve. Pude hacer muchos viajes largos y lindos. Conocí muchas provincia y que desde muy chico nunca me imaginé estar y con el seleccionado Mayor me paso igual”.

También hubo bajones. “Haber perdido jugadores que ya no están más en el club por ejemplo la mayoría de las personas que jugamos juntos en juveniles se encuentran estudiando en distintos lugares y por otro lado personas que ya no están físicamente como Lucas Bulacio, Toti Cáceres y Buñuelo, entre otros. Fueron personas que siempre están en mí porque son del club y porque compartimos muchos momentos dentro y fuera de las canchas”, indicó.Sobre lo que le deja como enseñanza para la vida este deporte Gabriel respondió: “Me enseña que sin esfuerzo, sacrificio, trabajo, compromiso, responsabilidad y dedicación no puedes llegar a hacer algo que te guste”.Añatuya Rubgy es su club. Aquí aprendió todo y están sus amistades. “Este club es lo mejor. Mi segunda casa si se podría decir. Vivía en el club practicando pases, patadas, recepción y entre otras cosas y estar en el vestuario con la casaca del club y con mis compañeros, después salir a la cancha es algo único, una energía tremenda. Mi corazón a mil por hora”, reconoce.“Poti” dejó un mensaje para las nuevas generaciones de rugbiers de su ciudad. “No dejen de practicar porque es algo muy lindo y capaz no se dan cuenta pero la mejor etapa esta cuando sos juvenil. Tiene algo muy bueno, compartes risas, charlas, se conocen más y eso es lo bueno, la confianza es mucho más grande y después ya es distinto cuando sales a jugar”, contó.

Más Noticias de hoy