La planta potabilizadora en Añatuya provee la cantidad comprometida

Fernando Campos, responsable de la planta potabilizadora, dialogó con Sur Santiagueño.

En marzo del 2003 se inauguraba la Planta de Osmosis Inversa en las afueras de Añatuya, obra propuesta para proveer de mayor caudal de agua a la planta distribuidora de Aguas de Santiago y de esa manera potenciar la entrega del líquido a todos los barrios de la ciudad para evitar el faltante.

Con la llegada de las altas temperaturas el agua volvió a faltar en los barrios añatuyenses. “La planta potabilizadora está trabajando bien, con muy buen caudal de agua en la represa alimentadora y en la producción. Actualmente entregamos 1.300.000 litros diarios a las cisternas de Aguas de Santiago e incluso entregamos diariamente a los camiones cisternas de las comunas de alrededores por lo que la planta está funcionando bien”, explicó Fernando Campos, responsable de la planta.

Sobre el aporte de agua que hace la planta Campos indicó que “Hoy la planta funciona en un 70 por ciento de su operatividad, produciendo alrededor de los dos millones de litros, aunque por convenio la planta debe entregar un millón de litros diarios. La planta tiene capacidad para proveer más cantidad”. Y sobre la faltante de agua en cada verano aclaró: “Tendrían que arrimarse a la empresa y que ellos informen porque es el faltante. Nosotros entregamos lo convenido y ahí termina nuestra función”.

Campos compartió las estadísticas del año 2019 en la que destacó que la producción promedio fue 95.7 de productividad y solo estuvieron parados unos 15 días.

Consultado sobre las posibilidades de aumentar la cantidad de producción y entrega de agua a la planta distribuidora Campos contestó: “En el transcurso de un mes viene una reparación completa. Hay una intención de ampliar con un módulo más para ampliar el margen de envío. Pero es un proyecto que no está confirmado completamente y sobre todo por cuestiones presupuestarias suele quedar solo en proyecto”.

Campos exteriorizó su molestia por la falta de mantenimiento de la planta. “En las ciudades vecinas hay plantas que no tienen más de tres años de funcionamiento y la asisten todos los días y nuestra planta tiene más de 10 años y seguimos funcionando sin mantenimiento”, señaló.

Otro grave problema que tiene la planta añatuyense es el permanente ataque y deterioro que producen personas ajenas a la entidad. “Cuando fue inaugurada tenía alambre perimetral en un tramo de 1300 metros. Hoy no tenemos ni 100 metros y se llevaron todo. Deterioro, robos y ataques al personal de la planta son moneda corriente. Ya no queremos hacer denuncias porque no pasa nada. No podemos en la planta hacer de policía y estar produciendo agua”, concluyó Fernando Campos.

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