Aislamiento y necesidad de reconfigurar la finitud humana

¿Qué nos está pasando con el aislamientosocial preventivo y obligatorio? ¿Con qué realidad nos ha enfrentado? ¿Por quéa muchas personas les causa angustia, tristeza y desesperación?

Son solo algunos de los interrogantes que me surgen al momento de escribir este artículo, buscando, quizás como todos, respuestas a lo que nos pasa. Y nos damos cuenta que no solo a uno le sucede, sino a los vecinos, amigos y demás vínculos con los que se interactúa por medio de la telefonía celular y las redes sociales.

Individuos sociales, que desde que nacemos estamos en contacto con los otros, tejemos redes que nos sostienen. Tal vez una causal sea esa, ver limitada la cercanía de los vínculos, no poder decidir cuándo hacer algo porque los tiempos para estar fuera de casa están cronometrados y bien especificados en qué situación se puede y cuando no.

En otros casos toca enfrentarse con situaciones que se venían postergando, vínculos que están desgastados, próximos a ruptura y la vorágine de lo cotidiano daba lugar a dejarlo en suspenso y de repente te encuentras 24/7 y algo hay que hacer con todo lo que se postergaba. Además están los niños, a los que hay que ocupar sus tiempos, sus energías y ganas, como así también conversar sobre lo que está pasando de un modo comprensible para ellos.

Son solo algunos ejemplos de realidades con las que nos toca enfrentar, la zona de confort de cada uno se desestabilizada y a la vez, requiere que sea tenida en cuenta en relación con los otros, nos enfrenta a nuestro propio egocentrismo, a nuestro egoísmo; y exige que lo hagamos o dejemos de hacer sea en relación social.

Quizás esta pandemia, sea también la ocasión para revisar nuestros modos de vincularnos con los otros, una mirada más comunitaria, como la que nos toca hoy. Tal es así que las recomendaciones de la Organización mundial de la Salud para el cuidado de la Salud mental ante el estrés que produce la pandemia, están relaciones con mantener contacto con los círculos sociales, tener un control en el consumo de noticias, preferentemente buscar historias positivas, asimismo recomienda ser empático con todos los afectados y apoyar a los que más lo necesitan.

Al seguir las recomendaciones médicassanitarias, cumplir en la medida de lo posible, con la obligatoriedad del aislamiento,no dejarse llevar por noticias falsas que circulan en las redes sociales yesperar partes oficiales, nos vamos a conectar con la realidad aquí y ahora,sin pensar demasiado a futuro y ni ponerse ansiosos sobre lo que pasara mañana.Puesto que si cada uno desde su lugar aporta, y hace que sus cercanos locumplan, vamos a estar todos bien y saldremos de esta.

A su vez, ante pensamientos tales como ¿me puedo contagiar? ¿Por qué otras personas no respetan la cuarentena? estoy sola/o ¿Qué hago si me pasa algo? O ideas como: No tengo ganas de hacer nada; la propuesta es: Pensar antes de actuar, analizar opciones y ver cómo nos sentimos con las respuestas que nosotros mismos nos generamos. Manteniendo también los hábitos tales como horarios de sueños, quitarse la ropa de dormir y hacer la cama para evitar la sensación de discontinuidad, no sobre exponerse a las noticias, practicar la tolerancia con uno mismo y con los demás, generar espacios de juego, alimentarse bien y mantenerse hidratado, como así también proponer una actividad diferente cada día.

Que el miedo que genera la finitud humana, la muerte como opción cercana, no nos paralice sino que motive a enfrentar la dificultad con entereza, que los argentinos y más aún los santiagueños sabemos mucho de ello.

Cintia Moreno

Licenciada en PsicologíaTécnicaSuperior en Educación intercultural bilingüe con mención en Lengua Quichua

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