Tristeza en Añatuya por la pronta partida de las Hermanas Vicentinas

Fueron 56 años de generar beneficios para los más pobres de Añatuya.

La semana pasada se conoció que en pocos días dejarán la ciudad de Añatuya y el Complejo Santa Rosa de Lima las Hermanas Vicentinas o Hijas de la Caridad. Ellas llegaron en 1964 con las primeras hermanas para trabajar en el Hospital y se irán tras 56 años de generar beneficios para los más pobres de Añatuya.

La noticia de su partida ha llenado de muestras de tristeza y agradecimiento en las redes sociales. Recorremos a continuación toda su obra, contada en primera persona por la Hna. Rosita Belaber, una de las últimas en permanecer en Añatuya.

Hogar de ancianos.

SERVICIO VICETINO EN AÑATUYA

En nombre de nuestro Padre Dios un saludo cordial para todos.

Soy la Hna Rosa, Hija de la Caridad de San Vicente de Paul.  A pedido de Marcelo Lagos, voy hablarles de la Obra Vicentina en Añatuya. Primero decirles que  no es fácil,  ya que el Servicio en si  y la entrega generosa de tantas hnas, no se pueden expresar en palabras, sino más bien se vive y admira día a día  y se agradece a Dios.

Al comenzar, antes que nada pedirles disculpas si algunas fechas que voy a mencionar no son tan exactas.

El Complejo Social Santa Rosa Obra de Dios!  Pertenece al Obispado. Mons Jorge Gottau, tomó posesión de la Diócesis en el año 1961.

Ante la pobreza con que se encontró, pidió a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl su servicio para el Hospital, al no tener una respuesta inmediata, viajo a Bs As Junto a la Hna Provincial y poniéndose de rodillas hizo tal pedido.  

 En ese mismo año la Congregación había realizado dos Fundaciones, con la que no iba ser posible la de Añatuya, pero frente a la insistencia y actitudes del Pastor preocupado por su rebaño, DIOS OBRO rápidamente y en 1964 llegaron las primeras Hnas para trabajar en el Hospital. Donde prestaron su servicio durante 42 años.

Pasó un tiempo y se nos encomendó otros lugares para dar alivio a las necesidades urgentes:

  • En 1967, Se crea la Escuela “Medalla Milagrosa” como respuesta a pedido de muchos padres. Hoy la Institución sigue prestando su servicio en la Educación y formación cristiana..
  • 1961: Se da apertura a la Capilla “Santa Rosa” para la vida espiritual de las Hermanas, de los niños de la Escuela y de las familias del Barrio. Este servicio se continúa realizando.

La audacia de la caridad de Monseñor y de las Hnas seguía avanzando con creatividad !!

  • En el año 1969: Se funda el Hogar Geriátrico Santa Rosa, con el fin de recibir a ancianos abandonados o carentes de familia  y/o enfermos, donde se trata de darles toda la atención y amor posible.  

Iluminadas con la Palabra de Dios, el amor a Jesucristo y a nuestra Madre de la Medalla Milagrosa,  impulsadas al Servicio con prontitud…

La primera en llegar. Su cuerpo esta sepultado en la capilla del Complejo Santa Rosa.
  • En 1970, se abre la Residencia Juvenil “Medalla Milagrosa”, para jóvenes del interior y de familias de escasos recursos,  así  pudieran estudiar secundario y nivel terciario
  • En 1971, se funda el Hogar de Niños Santa Catalina Labure, para pequeños en situación de riesgo social etc…  El Hogar se da a su cierre el 8 de Diciembre de 2018. Con 47 años de servicio, amor y entrega de las Hnas y el personal laico.

Y siempre motivadas con un Espíritu de Humildad, Sencillez y Caridad,

  • En 1976: Hogar “San Vicente de Paul” Para niños con capacidades diferentes.

Con las palabras de San Vicente EL AMOR ES INVENTIVO HASTA EL INFINITO

  •  En 1986: Escuela Especial “Santa Margarita” comenzó a funcionar como anexo a la Escuela Medalla Milagrosa. En agosto de 1988 se inauguró el edificio propio. Todos conocemos el servicio de la escuela Santa Margarita, donde se atiende a cada niño en todas sus necesidades. DIOS SEA BENDITO DIRIA SAN VICENTE!!!
  • En 1992: La Escuela  San Vicente de Paúl: El primer objetivo fue capacitar a los jóvenes que provenían de la Escuela Especial para que aprendieran un oficio. Actualmente,   está  abierto  un abanico de posibilidades para jóvenes y adultos con deseos de superación.

Cabe mencionar que las Escuelas en un proceso de muchos años, fueron pasando en manos de laicos, que llevan adelante con mucha profesionalidad el trabajo comenzado con el Espíritu Vicentino.

En estos 56 años de trabajo, han prestado su servicio 64 Hnas, a miles de niños y jóvenes formados en las tres Escuelas. Centenares de jóvenes de la Residencia estudiantil son hoy profesionales y catequistas en diferentes lugares de la Provincia y otras tantas que se han ido a otros lugares del País y al exterior. Un sin fin de niños del Hogar que tuvieron posibilidad de un cambio de vida. Los adultos mayores siempre agradecido a las Hnas. Se registra hasta día de hoy, un promedio de 821 abuelos que han vivido en el Hogar.

Frente a esta obra de amor y Servicio Vicentino, queremos agradecer particularmente a:    

Monseñor Jorge Gottau por permitir a tantas Hijas de la Caridad pudiéramos servir a Jesucristo en la persona de los pobres en esta querida Diócesis. También agradecerle al Siervo de Dios, su apoyo, su audacia y amor incondicional de Pastor.

Al Padre Emilio, su constante apoyo espiritual, acompañamiento y preocupación por toda la Obra del Complejo junto a Monseñor Jorge.

Al Padre Hernán, Padre José Furlani, por el Apoyo espiritual, Eucaristía diaria a las Hnas, y a la Obra a lo largo de muchos años. Por su amor a la Compañía de las Hijas de la Caridad y a toda la Familia Vicentina.

A Monseñor Antonio Baseoto y a Monseñor Uriona por su amor, cercanía y preocupación por la obra de los Pobres.

A todos los Sacerdotes y Religiosas de la Diócesis, por su cercanía y fraternidad.

A los Empleados de toda la Obra del Complejo ya jubilados y a los actuales, que día a día con su responsabilidad y trabajo van sosteniendo el servicio, con dedicación y espíritu generoso.

Y a todos los vecinos y Ciudad de Añatuya, a tanta gente querida que siempre fueron cercanos al Complejo y a las diferentes generaciones de Hnas. También gracias a personas de diferentes lugares que sin conocer inclusive, aportaron su granito de arena a la Obra.

Y nuestro agradecimiento especial también a Monseñor José Luis Corral, por su cercanía, su escucha, su bondad, su oración.

Y quiero despedirme con estas palabras de San Vicente: Sigo pidiendo para ustedes a Dios su Bendición y les ruego les conceda la gracia de perseverar en el servicio del hno necesitado a ejemplo de Nuestro Señor Jesucristo.

En nombre de todas mis Hnas y el mío propio, un GRACIAS a Dios!!! por permitirnos realizar nuestro servicio en esta querida Diócesis, junto a nuestros hermanos Santiagueños.

Que el Espíritu de San Vicente y de Santa Luisa, les siga animando siempre en la Obra del Complejo.

Simplemente GRACIAS A TODOS, GRACIAS!!!

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